28 Febrero

JESÚS FERRERO

 Y al principio fue Bélver Yin...

 
La figura literaria de Jesús Ferrero se agranda año tras año; tras más de cuarenta de profesión puede ejercer, con todo derecho, el magisterio literario que muchos le reclaman y que su reticencia a la exposición pública le impulsa a limitarlo a un círculo cercano. Sin embargo, es uno de los autores de más influencia en la literatura española contemporánea.
 
Una "Carta abierta a Jesús Ferrero" publicada hace unos años con un toque peyorativo hacia el autor por motivos estrictamente editoriales, debido a la publicación homónima de un título perteneciente a la producción mexicana, puede servir de punto de partida para comprender el alcance de la obra de Jesús Ferrero. En dicha carta se puede leer:
 
Este caso es un buen ejemplo de los extremos a los que ha llegado el aislamiento cultural entre los países de habla hispana. En ambos lados del Atlántico, algunos escritores, críticos y editores con interés por ver mas allá de nuestras narices hemos luchado desde hace tiempo contra esta tendencia autista de nuestras culturas nacionales. Pero por desgracia, la gente que más interesada debería estar en favorecer el intercambio cultural en el mundo iberoamericano tiende a enterrar la cabeza en el suelo para no ver nada de lo que sucede fuera de su país. Tengo la fortuna de ser un escritor muy leído y comentado en el país de lengua española con mayor número de habitantes. Supongo que Ferrero no hubiera publicado un libro con ese título si hubiera conocido la existencia del mío. Pero ni él ni su agente, Carmen Balcells, tuvieron la curiosidad de asomarse al internet para conocer los títulos de las novelas publicadas recientemente en el patio del vecino
 
Al contrario de lo expuesto por el autor mexicano, y con el que se puede coincidir en los trazos gruesos que dibuja un escenario de aislamiento cultural, de distintas literaturas con el mismo idioma, Jesús Ferrero aportó una voz diferente y renovadora con su Bélver Hill, por su capacidad de sortear el aislacionismo cultural que pesaba sobre la narrativa española de su tiempo.
 
Eso salió por mi condición de extranjero, como hijo de emigrantes españoles; que nunca acabamos de tener una patria, y no se sabe si eso es una bendición o una maldición. El hecho de que me había educado en Francia, al menos parcialmente, que había comprendido el nouveau roman y el estructuralismo, cosa que mis compatriotas no habían entendido, y que me había acercado con cierta profundidad a otras literaturas; todo eso cayó sobre mi y dio origen a la novela; hasta ese momento me había resignado a ser un poeta porque creía capaz de sostener una narración de largo aliento
 
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Ambientada en la China de los años 30, refinada y sensual, la novela es la historia de Bélver Yin - el Hermano Femenino- y Nitya Yan - La Hermana Masculina-. Belver Yin son dos mellizos sietemesinos. Desde muy pequeños se han necesitado y complementado el uno al otro, como el Yin y el Yan. Como dos miembros de un mismo cuerpo, por lazos indisolubles, cara y cruz de un único ser y símbolo sagrado de la unidad. El padre de Nitya, comerciante de opio, la da en matrimonio a un europeo y Belver va con ella como aprendiz en la empresa de su cuñado. Cuando Nitya descubre que su marido tiene una aventura con un hombre, lo abandona, y huye junto a Belver a Shangai. En Shangai empieza una nueva vida para los dos, al meterse en una secta llamada Nenúfar Blanco, que está en contra de todo lo europeo y extranjero.
 
"Con esta novela, cargada de sutileza y de un toque minimalista, Ferrero comenzó una trayectoria novelística caracterizada por lo arriesgado de sus propuestas y un constante cambio en el fondo y la forma con cada nueva entrega. Las relaciones incestuosas, los contactos homosexuales, el travestismo confieren el ruido de fondo a un texto que va más allá de una moralizante fábula oriental. Es una historia trágica bañada por lo exótico de las descripciones sobre un universo, que acaba transformándose en un infierno para todos los seres que pueblan estas líneas."  (Gorka Elkoreka)
 
Durante la transición y primeros años de la democracia, la novela española vivió una larga etapa de atonía y desconcierto. En este contexto de incertidumbre y desánimo la primera novela de  Jesús Ferrero fue recibida como un libro rupturista que abría nuevos caminos y señalaba a un escritor versátil, tanto en los asuntos como en los procedimientos formales. Durante los años 60 y primera mitad de los 70 la novela española, limitados los recursos temáticos por el control de la censura, incorporaba los avances formales y cambios habidos en las literaturas extranjeras desde los años 20. Se desarrollaba un tipo de alta literatura para entendidos e intelectuales. La muerte de Franco y la instauración de la democracia en España arrinconan la tendencia hacia una narrativa experimental y especializada y se recupera lo que se consideraba literatura popular: novela negra, rosa o de aventuras, además de la novela histórica o de memorias que los tiempos políticos marcaban como necesarios para la recuperación de la memoria histórica.
 
La novela está dividida en infinidad de capítulos breves como si fuesen instantáneas que resumen un hecho.   En aquella época tendía al minimalismo. Me gusta un sistema secuencial, cortante y significativo. Cuando se publicó el libro, se estaban haciendo novelas de monólogos interiores, sin capítulos... Eran novelas magma. La viscosidad es lo que mejor las definía y eso no implica que fuesen malas. A mí me apetecía dar cortes y afirmarme en una narración de línea más clara, más nítida.
 
"Bélver Yin era un libro radicalmente distinto en su luminosidad nítida y en su lírica concepción. Nada que ver con la dialéctica franquismo/antifranquismo o con la puritana y parca rigidez que constreñía las tediosas polémicas pretendidamente progresistas en una España tan apartada durante tantos años de su contexto europeo como alejada del ámbito enriquecedor de su propio idioma que suponía el lenguaje renovador y rupturista de la gran literatura hispanoamericana" (Angel Rodríguez Abad)
 
Salió porque salió, al margen de presupuestos de ningún tipo. Con la primera novela, lo que quieres es saber si eres capaz de contar una historia. Si hubo rupturas fue de forma natural; creo que fue una ruptura en la mirada, respecto a la interioridad misma de los personales. Había en Bélver Yin una especie de objetividad idealista en el trato de los personajes; en ese narrador que se implicaba mucho y que a la vez era cada vez más distante; en esas actitudes, a veces hiperrealista y a veces tremendamente fantástica, pero que te apartaba completamente de lo que se solía hacer en España. Una novela plenamente lírica en muchos aspectos, y en otros tremendamente deudor del cine, del expresionismo alemán, el más luminoso, que pudo sorprender. Lo que más sorprendió fue el tratamiento moral de los personajes, el que apareciera una sexualidad sin culpa, que los personajes masculinos y femeninos aparecieran muy nivelados. Esto me salia porque si, sin un planteamiento moral a priori. La moral de un texto la crea el propio texto.
 
Para mí es literatura todo texto que obliga a intervenir al lector. Los vacíos que debe llenar el lector tienen que ser estratégicos, y además, la narración necesita de un tempo, una cadencia, un suspense y hasta una intriga para que esa experiencia del lector haya servido para algo, no sea simplemente un entretenimiento, una lectura sin más. postimg
 
La novela pasaba desapercibida, hasta que salió la crítica de Rafael Conte ( la calificó como "la primera novela más sorprendente, espléndida y fascinante de los últimos lustros de la literatura española"). Funcionaba un poco como en la sombra. La gente se habia identificado mucho con la novela. Era una novela ideal para que uno se la dedicara a su novia. Era lo suficientemente excitante y tentadora para que incluso incitase a hacer cosas que no se habian hecho nunca. Eso es también literatura. También la literatura despliega un nuevo modo de ser un nuevas costumbres sociales y sexuales. La literatura las suele adelantar antes de que aparezcan como plenamente sociales. Yo de hecho no tenía la culpa.
 

 

Fuentes principales:

Jesús Ferrero en conversación con Santos Sanz Villanueva - Fundación Juan March (2010)

La edad de oro - RTVE (1985)

Eros y Gnosis: La dimensión simbólica en la narrativa de Jesús Ferrero - Angel Rodríguez Abad (Revista Hispano Cubana nº 10)

Parece una novela más maligna con el tiempo - Gorka Elorrieta

Aproximación a Bélver Yin de Jesús Ferrero - Ramon Pedregal Casanova (Crítica Literaria Marxista)

Carta abierta a Jesús Ferrero - Enrique Serna Nov. 2005

 

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