Cómo hacer llorar al lector

Jesús Varela

El ser humano llora. Incluso los hombres, generalmente menos emocionales. El elemento diferencial entre los humanos y los animales es el llanto „provocado por razones emocionales o como respuesta a una experiencia estética”. ( Michael Trimble en Why Humans like to Cry: The Evolutionary Origins of Tragedy (Oxford Université Press). Desde el punto de vista biológico, el líquido acuoso que forma las lágrimas es necesario para mantener húmedo el glóbulo ocular y protegerlo de infecciones; como en otros animales. Aunque, en el hombre las lágrimas ayudan a eliminar del organismo las sustancias químicas estresantes. Pero llorar es algo más: sirve como estrategia comunicativa para señalar el peligro, el miedo y el sufrimiento.

El neurocientífico británico asocia la evolución en las estructuras cerebrales la capacidad de llorar . „el humano comenzó a tener conciencia de sí mismo y de la muerte mucho antes que desarrollase el lenguaje lógico“ de forma que determinados circuitos cerebrales quedaron implicados en las conductas sociales. Las lágrimas son una respuesta natural no sólo al sufrimiento, sino también como sentimiento de compasión hacia los demás; „nuestra habilidad para sentir empatía y llorar con ella, es el fundamento de la cultura y la moralidad que son propiedades exclusivamente humanas“, afirma M. Trimble.

La empatía y la moral son fruto de esta evolución, pero en su grado más elevado ha favorecido la intervención de otros factores, como los recuerdos y el estado anímico de las personas. En algunas personas, determinadas expresiones artísticas -música, pintura, poesía- provoca el llanto emocional, una reacción minoritaria propia de personas con estructuras límbicas muy desarrolladas.

La música, la literatura y la poesía son,las expresiones artísticas más directamente relacionadas con el llanto emocional, aunque es una reacción minoritaria propia de las personas con estructuras límbicas muy desarrolladas. Todo ello sin menospreciar la intervención de otros factores, como los recuerdos o el estado anímico. “Las formas artísticas con más fuerza emotiva son las que nos promueven el sentimiento de tristeza”.

Hay muchas referencias a lágrimas de hombre en las culturas griega y romana de la Antigüedad. En La Ilíada de Homero, no hay conflicto entre las cualidades heroicas de Ulises y la inclusión de muchos episodios de llanto motivado por el recuerdo del hogar, de los seres queridos y de los compañeros caídos. Hasta la época moderna, era habitual la asociación del llanto en el hombre por temas bélicos y la consecución de los ideales, mientras la asociación con las mujeres era por las relaciones románticas y platónicas o por sentimientos de tristeza, soledad o frustración.

Nadie debería avergonzarse por llorar cuando lee un libro, es sólo una prueba de que la pieza le ha tocado emocionalmente. Pero ¿cómo consiguen los escritores que sus lectores lloren? Es decir, ¿por qué algunos libros no arrancan una lágrima de quien lo lee? Algunos libros parecen configurarse para que el lector tenga una buena sesión de llanto, pero no tienen éxito. Puede haber una variedad de razones para esto, pero la mayoría de las veces el problema radica en los personajes que experimentan el dolor de la situación emocional. Si el autor escribe la emotiva escena desde un punto de vista que sitúa al personaje fuera del dolor, o que se siente desconectado de los acontecimientos, el lector tendrá dificultades para conectar con las emociones de la situación. Otras veces un personaje podría ser emocional, pero el lector no lo siente auténtico y fracasa el propósito del escritor. Es difícil escribir un duelo a menos que se haya experimentado la pérdida por sí mismo y una narración ficticia de las emociones experimentadas por el personaje no puede arrancar lágrimas de un lector.

J. J. Mcconachie propone al potencias escritor tres estrategias para hacer llorar al lector:

Sensación de pérdida o padecimiento. En particular, cuando un personaje principal muere o padece. Si el autor ha logrado crear una fuerte relación entre el lector y el personaje, si los conecta emocionalmente, los padecimientos y pérdidas se sufren como si fueran a uno mismo. Por ejemplo, si un personaje pierde a uno de sus padres, aunque estos no tengan un papel importante en la historia, sentimos las emociones del duelo porque estamos conectados emocionalmente con el personaje principal.

Presagio. Se configura la narración de forma que el lector pasa todo el tiempo preocupándose por el triste suceso que acontecerá con seguridad. Cuando ocurre, el llanto es una liberación catártica, una forma de dejar salir toda la emoción reprimida.

Sucesos inesperados A veces, un evento que normalmente no nos afectaría puede ocurrir en una narración como un suceso inesperado y producir en el lector un choque emocional. La sorpresa puede surgir porque no había presagio alguno del suceso, o el presagio era tan sutil que el lector no se da cuenta de lo que significaba hasta después de ocurrir el evento.

Sucesos tristes de la vida cotidiana. Esta es probablemente la técnica más difícil para un autor, ya que sólo hará que ciertos lectores lloren. Sin embargo, todos hemos sufrido pérdidas y dolor en algún momento, y puede que ciertas situaciones de la narración nos haga revivir las mismas emociones.



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